Códigos de vestimenta en los casinos

11/27/2017

Puede que la primera imagen que se nos venga a la cabeza a la hora de pensar en los casinos sea la del glamur y la elegancia. Este estilo, archiconocido gracias a la labor iconográfica del cine, se ha manifestado siempre en las prendas de vestir elegidas por aquellos más habituales a los casinos.

La etiqueta, el código de vestimenta o dress code, tiene un origen eminentemente clasista: era la primer manera (por ser la más visible) de establecer las diferencias entre clases sociales. Por ello, cuesta imaginar una medida más eficaz que la etiqueta para limitar el acceso a los casinos de finales del siglo XIX.

Nuevos tiempos

A pesar de lo anteriormente dicho, de la enorme tradición clasista y ceremonial que rodea a todo este ambiente de opulencia, desenfreno y excesos, en la actualidad han cambiado las tornas. En el día de hoy, prácticamente la totalidad de casinos de España han decidido flexibilizar en gran medida sus normas de vestimenta para permitir el acceso a un público más amplio de jugadores sedientos de emociones fuertes. Podría decirse que se ha bajado el listón, pero se mantiene una exigencia mínima que se ha de cumplir sí o sí.

En este sentido, en muchos establecimientos ya no es obligatorio el uso de chaqueta y corbata, aunque sí se recomiendan si acudimos a ellos en horario nocturno. El código de vestimenta exigido generalmente es el de elegante casual. Siempre dependiendo del casino y de la época del año en la que nos encontremos, lo que sí suele estar ampliamente desterrado de todas las salas son las camisetas de tirantes, las chanclas, los pantalones vaqueros rotos, los bañadores, el chándal y la ropa deportiva en general. Además, las mochilas y los cascos de moto están terminantemente prohibidos, así como cualquier vestimenta o símbolo que incite a la violencia, el racismo o la xenofobia.

Las Vegas: un mundo aparte

Si hablamos de casinos y apuestas, tenemos que dedicarle un apartado especial a Las Vegas. En la Ciudad del Pecado, todo es posible, y lo que pasa ahí, ahí se queda. Si nos decidimos a viajar al desierto de Nevada, debemos saber primero que los códigos de vestimenta no son para nada estrictos, por no decir que inexistentes. Una imagen muy típica de las películas de Hollywood con temática de casinos es la de hombres vestidos con elegantes e impolutos esmóquines y mujeres con prendas despampanantes y relucientes joyas. Y no decimos que esto no suceda en la realidad, en absoluto, pero simplemente no es lo más habitual en los tiempos que corren. Básicamente, allí podemos hacer lo que queramos y ponernos el atuendo con el que mejor nos sintamos... ¡Viva Las Vegas!

Algo que sí deberíamos tener en cuenta es que Las Vegas es una ciudad muy calurosa y, por tanto, los sistemas de aire acondicionado trabajan a destajo a todas horas. Nunca está de más contar con una chaqueta ligera o la famosa rebequita que toda madre española que se precie siempre recuerda a sus hijos llevar en sus viajes.

Los juegos más elegantes (y los más extravagantes)

Por norma general, sí que es cierto que el nivel de formalidad y solemnidad que podemos ver en términos de vestimenta será mayor o menor en función del juego, la sala o el evento en el que nos encontremos. Evidentemente, no es lo mismo que nos sentemos en la zona de máquinas tragaperras, mucho más informal, a que accedamos a una sala exclusiva con grandes apostadores. Por ejemplo, el bacará es de los juegos más selectos y exclusivos de la oferta de cualquier casino. El mejor representante cinematográfico de este juego es el agente secreto más famoso de mundo, James Bond.

Un caso que merece mención aparte es el de los torneos de póker, donde podemos encontrar los atuendos más extravagantes y menos convencionales del lugar. Las gafas de sol y los auriculares grandes son de los complementos más recurrentes entre este tipo de apostadores, ya que les permiten concentrarse al máximo y aislarse de los jugadores más habladores, así como distraer y desvelar las menores pistas posibles a sus rivales en caso de que su farol sea de proporciones descomunales. Otro consejo en este apartado es el de llevar ropa holgada: los torneos duran horas y horas y, cuanto más cómodos estemos, mejor nos sentiremos en la mesa de apuestas.