Cómo el póker puede ayudarte en tu desarrollo profesional

25/04/2018

El póker es un juego que fascina por su compleja combinación de estadística, azar y habilidad. Y es que no es como el bingo o la ruleta: no solo posee un fuerte componente matemático, sino que además recompensa a los jugadores que saben mantener la cabeza fría y pensar a largo plazo.

Es interesante saber que las habilidades cognitivas que se usan en el póker son aplicables al resto de la vida, y en particular, al mundo laboral. A la hora de jugar, es muy posible que el premio más valioso no sean entonces las ganancias, sino las lecciones aprendidas frente al tapete o la pantalla...

4. Habilidades matemáticas

Habilidades matemáticas

La suerte desempeña un factor en el póker, cuya importancia sigue siendo discutible. No obstante, aunque el novato pueda ganar la primera partida, al cabo de diez el jugador experto se impone. Para esto, como ya mencionamos, hace falta estrategia y estadística, lo que estimula las habilidades cognitivas. Y no lo decimos solo nosotros: Paul D. Nussbaum, neuropsicólogo clínico y experto en Alzheimer de la Universidad de Pittsburgh, además de asiduo jugador, declara que “El póker involucra matemáticas, planificación y estrategia, sofisticados procesos mentales que estimulan la producción de más neuronas”.

La evaluación acertada de riesgos y la resolución de problemas, así como la capacidad de mantener la concentración en situaciones de alto estrés, son habilidades esenciales en cualquier trabajo, sobre todo en los más cualificados.

3. Psicología y trabajo en equipo

Psicología y trabajo en equipo

Leer a los demás es esencial en el póker. En algunas variantes, como el Texas Hold’Em, lo es casi más que las propias cartas. No se trata solo de interpretar las caras o emociones de los otros para ver quién está nervioso o es más agresivo: saber leer a los demás da una ventaja innata a cualquier jugador, incluso en el póker en línea. Cada partida es un juego de espejos, en el que se deben controlar las cartas que se tienen, las del oponente, las que el oponente cree que tienes y las que tú quieres que este crea que tienes. Confuso, sí, pero conocer a los demás es tener la mitad de la partida ganada.

Esto se aplica también al trabajo. A medida que se suben peldaños profesionales, las capacidades técnicas pasan a segundo plano y llega el momento de brillar en las habilidades interpersonales. Conocer a fondo a tu equipo, saber cuáles son sus puntos fuertes y sus debilidades, qué carga de trabajo pueden afrontar y cuáles son sus relaciones entre ellos lleva tiempo y empatía, pero son las habilidades que marcan la diferencia entre un simple superior y un líder.

2. Memoria y atención al detalle

Memoria y atención al detalle

Cuando hablamos de memoria, nos referimos a mucho más que a revivir secuencias de eventos en la cabeza. ¡De poco importa memorizar exactamente una mano, en un juego en el que las combinaciones son casi inagotables! Además, nuestra capacidad de recordar es una herramienta imprecisa, en la que las experiencias se tergiversan y son filtradas por las emociones.

En una actividad como el póker, en la que se premia la atención al detalle, se trata más bien de saber extraer patrones de eventos vividos para extrapolarlos al presente y al futuro. En una mesa, más vale recordar quién juega y cómo, quién es el lobo con piel de cordero y quién el cordero en guisa de lobo. En la vida real, esta habilidad es igual de necesaria, por ejemplo: ¿qué sistema de envíos funciona mejor si se trabaja en logística? ¿cuáles son los mejores lugares para qué ocasiones si eres organizador de eventos?

1. Autocontrol

Autocontrol

“Quien conquista a otros es fuerte; mas quien se conquista a sí mismo es poderoso” es una de las citas más célebres de Lao Tse. Y es cierto: el autocontrol, este término tan amplio que abarca conceptos como disciplina, paciencia, estabilidad y capacidad de concentración, es la habilidad más útil que puede tener un jugador de póker.

No importa cuál sea tu trabajo, ni cuáles sean tus capacidades: el factor decisivo es tu actitud. Ya seas un repartidor de pizzas que tiene que enfrentarse a un cliente malhumorado, un gestor de proyectos en temporada alta o un líder que desea dar ejemplo a su equipo, saber reaccionar ante situaciones inesperadas es lo que te desmarcará del resto.

El póker es por tanto un juego de emociones fuertes y, cada partida, una batalla que se puede ganar o perder. Saber enfrentarse a la situación, conocer los propios límites y trabajar para superarlos son las cualidades que permiten jugar bien hasta la peor mano en el póker pero, también, en la vida.