La vuelta a Europa en cuatro casinos restaurant

10/05/2018

Un jugador experimentado sabe combinar el placer del juego con el de la gastronomía, y en sus viajes busca, además de descubrimiento, entretenimiento. Un casino restaurante combina lo mejor de ambos mundos; el viajero puede disfrutar en él de una entretenida velada después de un largo día explorando una nueva ciudad.

Con su tradición centenaria, los casinos de Europa ofrecen lo mejor en atmósfera e historia, unidas a la emoción del juego. Estas son algunas de las joyas que ofrece el Viejo Continente.

4 - Cuisino, Viena

 Cuisino Viena restaurante

En pleno centro histórico, a solo dos calles de la Ópera y tres del Palacio de Invierno, su fachada barroca se funde con el resto de la arquitectura, que refleja el esplendor del antiguo Imperio austrohúngaro. No obstante, este encanto no es solo una cáscara vacía. Su refinado interior invita a quedarse. El salón Rojo y Gris, que da la bienvenida a los visitantes, encarna a la perfección el concepto tan vienés de Gemütlichkeit.

El chef Lukas Olbrich y su equipo se encargan de ofrecer un menú de espíritu vienés con especialidades locales y de temporada como codillo y Tafelspitz y platos internacionales como la hamburguesa con patatas. Sin embargo, sus pescados y carnes a la parrilla gozan también de gran popularidad, en particular combinados con uno de los vinos de su extensa carta.

Con un buen sabor de boca, el jugador podrá probar su suerte en la ruleta o en juegos como el blackjack o el clásico póquer. La velada se calentará, y las ganancias subirán como la espuma de una copa de frizzante en Cuisino.

3 - Cosmopol, Estocolmo

 Cosmopol restaurante

Escandinavia no es particularmente conocida por su dedicación a los casinos y los juegos de azar. Suecia, en particular, trae a la mente muebles de diseño y naves vikingas, más que ruletas y cartas. No obstante, siempre encuentra el que sabe buscar. Abierto en 2003, el casino Cosmopol ofrece todo lo que un jugador podría desear: ruleta, blackjack, póquer, Punto Banco… por no olvidar sus numerosas y modernas máquinas tragaperras. Sus 44 mesas de juego en vivo convencerán a los amantes de las emociones fuertes.

El visitante debe recordar que, según las leyes suecas, para entrar en el casino debe presentar un documento de identidad y dejarse fotografiar. Sin embargo, vale la pena: aunque entre semana el ambiente es tranquilo, los viernes y los sábados el local rebosa de vida y energía.

La calidad de su restauración también dejará satisfechos a los más exigentes: su menú, que varía de semana en semana y que cada día ofrece algo distinto, garantiza la frescura de los ingredientes. Los platos son simples, orientados a la parrilla, asequibles y de gran calidad.

2 - Casino Campione, Campione d’Italia

Casino Campione

El Casino Campione es el paraíso de los amantes del juego más experimentados. A orillas del lago Lugano, la mole de este casino promete ya una experiencia espectacular. El edificio original, que data de 1917, fue demolido para dar paso a la moderna joya arquitectónica que hoy domina el municipio desde 2007. Su diseñador, el arquitecto suizo Mario Botta, deja claras sus influencias de Le Corbusier en sus líneas simples y depuradas.

La nueva sede tiene más de 55 000 metros cuadrados distribuidos en 9 pisos, con espacio para 56 mesas y 500 máquinas tragaperras que aguardan a retar al jugador en el casino más grande de Europa. Además, en él se puede jugar, entre otros entretenimientos, a la ruleta, bacarrá, blackjack y póquer.

El visitante que desee hacer una pausa entre sesiones de juego podrá relajarse en el Ristorante Seven, donde podrá elegir entre un menú clásico, para deleitarse con la comida admirando el paisaje, o el menú rápido, para los que prefieren no tener distracciones. Para un tentempié a hora más tardía, el casino dispone también de un Snack Bar, con aperitivos fríos y calientes.

1- Gran Casino Sardinero, Santander

Gran Casino Sardinero

En lo que respecta a casinos y gastronomía, olvidar España sería un pecado. De estilo neoclásico con toques modernistas, el Gran Casino Sardinero fue construido en 1916. Originalmente un lugar híbrido en el que se encontraban el juego, el teatro y la ópera, cerró casi por completo en la posguerra. En 1978 se reabrió como casino de juego.

Su restaurante ofrece un menú cerrado de 35 euros basado en platos de la mejor tradición cántabra y con ingredientes de gran calidad que se renuevan cada semana. La sala principal dispone de espacio para 40 comensales, así como dos salones para eventos.

La cena, además, incluye una invitación al juego y una copa de champán. Después de esta, los jugadores podrán dedicarse a la ruleta de un solo cero, blackjack y póquer. El casino cuenta también con una sala de tragaperras y recreativos. Recientemente incorporó, además, torneos en la modalidad Texas hold’em.

Estos no son los únicos lugares donde el jugador puede disfrutar de ambas experiencias. El casino restaurante posee una larga tradición, pero quizá Europa, con sus callejuelas empedradas y sus plazas recónditas, sea el mejor lugar para buscar, como siempre hacemos, la elusiva suerte.